21 jul. 2012

Principio y Fin

En las últimas semanas y meses he comenzado una reflexión profunda de la manera en que me relaciono con mis parejas, tratando de pensar en las diferentes personas con las que he vivido y mis experiencias de noviazgo, relaciones pasajeras y ocasionales. Lo primero que noto es lo que hago en cualquier relación cuando se trata de comenzar a cortejar, ligar o tratar de andar con una mujer. Esto es lo que mas me ha movido.


Esta parte de conquistar a una persona es de las más tradicionales que podemos tener, se trata del momento en que decidimos aceptar o no a la pareja en ciernes. En palabras simples, desde lo que yo he vivido, se trata del momento en que uno tiene que quedar bien con el otro, donde el hombre, a través de halagos y atenciones, nos hacemos merecedores (por no decir que nos “ganamos”) la oportunidad de ser la pareja de una persona. Se trata del periodo de tiempo en que quedamos bien con ella, con la familia, con los amigos, no es gratuito que en muchos casos los hombres cambien después del noviazgo. Esta etapa hace que el hombre no se muestre tal cual es, muestra una faceta que, quizás, no es la suya y no corresponde del todo a su realidad, pero se permite sacarla con tal de alcanzar su objetivo, porque, tanto en la guerra cómo en el amor, todo se vale, ¿o no?
Si un hombre finge algunas cosas en el noviazgo, es natural que estas se empiecen a notar, los tiempos que nos gustan pasar con nuestras amistades, las decisiones que tomamos y que en muchas ocasiones lastiman a nuestras parejas, todo aquello que, a veces pensamos, se acabara cuando la relación cambie a algo más formal. Cuando uno finge lo que no es, lo más natural es que esto que deseamos que cambie no haga más que evidenciar más las diferencias que entre la pareja puede haber.
Cómo la convivencia en el noviazgo no es tan continua como cuando la relación se formaliza, haya o no boda, simplemente cuando ambos se encuentran viviendo en el mismo techo; entonces todo es mas notorio. Los hombres podemos generar diferentes justificaciones entorno a esta situación, pero lo más simple y que no siempre queremos notar es que nunca somos nosotros mismos, seguimos patrones y reglas que nos dicen lo que debemos de hacer para conquistar a alguien, incluso ese nombre, conquistar, ya implica un peso enorme, un juego de poder donde el que gana obtiene el premio, donde el hombre, ese cazador arquetípico que esta en constante lucha, sale y se posiciona en la competencia donde tiene que ganar y obtener su presa. La parte más instintiva del hombre en su expresión, misma que provoca celos, pues cómo es posible que exista un mejor cazador que uno mismo. Cuando todo es tan simple, dejamos de ser nosotros y adoptamos el arquetipo perdido en la sociedad.
Si dejáramos de competir, si decidiéramos no demostrar nada a nadie, nuestras relaciones no comenzarían de una manera tan idílica, con tantas expectativas, se basarían en cosas más concretas en realidades más tangibles tanto para nosotros cómo para las mujeres, incluso nos permitiría, a ambas artes, decidir si queremos o no continuar con una relación.
En lo personal he accedido mucho a mis parejas, cedo demasiado terreno y, en la mayoría de los casos, me dejo llevar por completo por lo que ellas desean de una pareja y busco convertirme en la pareja ideal que ellas siempre han querido, entiendo también por que lo hago, no es solamente responder a una conquista o a establecer una relación, reflejo mi miedo a estar solo, mi necesidad de tener una compañía y, para no perderla, hago todo lo que sea necesario para mantenerla siempre conmigo, aunque después ya no la quiera pues descubro que ellas (mis parejas) son dependientes y muy apegadas a mi, lo cual me incomoda. Por mucho tiempo me pregunte por que elegía parejas así, hasta que, recientemente, me di cuenta que también yo provocaba esa actitud, no es solamente ellas. Dice un dicho que siempre hay un roto para un descosido, siempre hay alguien que quiere ser rescatado y salvado y alguien que esta dispuesto a salvar y rescatar, ese ha sido mi caso, siempre busco a quien salvar, por que yo tengo la necesidad de ser salvado y, cuando me doy cuenta que sigo perdido, pues deje de ser yo mismo, entonces la relación no me satisface.
Darme cuenta de esto sería más sencillo si no tuviera pareja, pues entonces podría comenzar de cero en la siguiente relación, dejaría de fingir para conquistar a alguien, evitaría tratar de mostrar que soy lo que la otra persona busca y necesita. Si, a veces se trata de un camino mas egoísta, pues se trata de decir soy así y quiero saber si eres capaz de aceptarme, no cambiarme, sino de aceptar que puedo ser de esta manera, y, dentro de mis virtudes y defectos, encontrar puntos de acuerdo en que podamos desarrollarnos, no limitarnos, solo dialogar y encontrar puntos en común. Pero estando en pareja solamente ha logrado mostrarme lo que he hecho en mi relación y porque termino actuando así.
Creo que tengo una visión muy impulsiva de mi egoismo, me dejo llevar mucho por instintos, es decir, por cosas que en un momento me interesan y trato de vivirlas, aunque también conozco limites y normas sociales. Si, he sido infiel y me he dejado llevar por esos instintos, pero no de la manera promiscua y liberal que otros hombres tienen cómo su modus vivendis, incluso mis instintos, de unos años para acá, son selectivos, no me dejo llevar fácilmente por algo, sin embargo no dejo de ser impulsivo. Ese es mi lado más egoísta y que, lamentablemente no siempre han visto mis parejas. Todo porque trato de satisfacerlas a ellas antes que a mi, me ha faltado encontrar este diálogo de decir, si, soy así, pero tu y yo podemos vivir o hacer esto.
Por eso es bueno conocer a la pareja primero antes de contemplar hacer cualquier cambio importante en nuestra vida, pero siendo un hombre que la mayor parte de sus relaciones las comenzó de manera impulsiva, pues siempre la relación iniciaba el mismo día que nos conocíamos, todo por mi apuro y necesidad de no estar sólo. Definitivamente hay cosas que debo acomodar para volver a ser yo.
De manera general, los hombres tenemos que quitarnos de nuestro comportamiento cómo parejas esa parte inconsciente que habla de la competencia para conquistar. No se trata de que, cada vez que veamos una chica que nos interesa, ella tenga que caer rendida ante nuestros pies, ya sea de manera inmediata o pasado un tiempo. ¡No somos Mauricio Garcés, ni Casanova, ni ningún actor, personaje de películas, series o telenovelas!
Una pareja es eso, algo parejo, algo equitativo, no algo que los hombres o mujeres logramos conquistar u obtener, es algo que construimos en conjunto, es una pieza de arte que vamos construyendo a cuatro manos, cada uno con una técnica diferentes pero buscamos que sea lo que ambos queremos, o lo que ambos podemos construir, sin saber bien que es, pero no es, de ninguna manera imponer lo que queremos que haga el otro, ni ceder ante todo lo que el otro nos dice que hagamos.
Gracias a este blog y todas las experiencias que se han dado, dentro y fuera de la web a partir de su escritura es que he tomado una decisión.
Desde que este blog fue descubierto por mi pareja, no me he sentido con la seguridad o confianza de seguirlos escribiendo, y he tomado la decisión de cerrarlo. Pesé a esto, considero que algunas de las cosas que he expresado en este espacio pueden ser de utilidad, ya sea para que algún hombre se identifique, lo cual, al momento, desconozco si ha sucedido, ningún hombre me ha comentado nada, o para que las mujeres puedan entender un poco más a sus parejas, lo cual he visto que es lo que más sucede. Sin embargo, ninguno de estos dos motivos fueron los que me llevaron a escribir estas líneas, no fue por eso que lo inicié, sin embargo se me hace una razón muy buena para continuar con este trabajo, pero ya no aquí.
Si, cierro este blog, esperando poder convertir estos textos en un libro sobre masculinidad, razón por la cual me daré el tiempo para ampliarlos, pulirlos y desarrollar más los temas. Es probable que este trabajo al final de solamente una visión parcial de lo amplio y complejo que puede ser el tema de las masculinidades, pero quiero que sea algo propio, que me sirva a mi en este proceso personal en el que me encuentro donde, sino escribo lo que pienso, tampoco podré tener una visión clara de lo que me esta sucediendo. Que haré con él, donde lo publicaré, quien se interesará, no tengo ni la más remota idea, no es algo que me preocupe en estos momentos. Ya encontraré el camino.
Agradezco a todas aquellas personas que han estado interesadas por el blog, a las que me han preguntado, a las que le han dado seguimiento, creanme, yo soy el primer interesado, al menos ahora, de que esto continúe. Hubo unas semanas en que pensé que ya no continuara, pero he tomado la decisión de seguir, aunque ya de otro manera y con otro fin. Tengo plena confianza en que esto tendrá un buen término.
Se despide, de este blog, el Hombre al Aire. Nos seguimos leyendo en Twitter.

23 may. 2012

Comunicación entre géneros

¿Has notado lo fácil que es discutir? Constantemente tenemos razones para ello. Cuando estamos en pareja aún más.

No se que tan seguido les pase a ustedes, pero basta con que tengamos un motivo, estar sentidos, sentirnos mal, querer hacer un reclamo sutil o un reclamo fuerte con la idea de poder comenzar una discusión. A partir de que tenemos ese motivo es muy facil dejarse llevar por la sensación y simplemente comenzar a discutir.

Es como si todo empezará desde un pensamiento "Si claro, a el/ella, no le importa esto, no quiere hacer aquello, no quiere decirme esto, no le importa esto, no quiere hacer lo otro, hace esto porque esta pensando en esto", etc., etc., etc."

Después del pensamiento comienza la reacción física, una tensión en los brazos, en las manos, en los puños; un calor en el estomago, en las viceras, en la cabeza y después de eso comienzan las palabras sin medida.

Hace ya algunas décadas, a través de la psicología, se comenzó a desarrollar la teoría de que podemos comunicarnos sin necesidad de estarnos hiriendo, a esto se le llama ser asertivo.

Si buscarás en la web la definición de asertividad te encontrarás que esta relacionada con las habilidades sociales que tenemos para comunicarnos. El sitio Psicología Online la define como "aquella [habilidad] que reúne las conductas y pensamientos que nos permiten defender los derechos de cada uno sin agredir ni ser agredido." Se trata de poder comunicar de manera efectiva lo que deseamos o lo que sentimos sin tener que agredir a nadie más.

Cuando uno asiste a terapia de pareja se hace necesario buscar una nueva manera de comunicarse, no de reclamarse. Decir lo que se piensa con la idea de no lastimar, reclamar o insultar, saber que si uno tiene una molestia ver si realmente es con la persona que esta frente a nosotros o si es con alguien más; porque, como decía mi abuela, no buscamos a quien nos lo hizo sino a quien nos la pague.

Con mis diferentes parejas me ha sucedido, y aún me sucede, que hay algo de ellas que no me gusta o algo con lo que no estoy de acuerdo, cuando esto sucede tengo dos opciones o reacciono ante ello o acepto que es parte de su personalidad y que, a menos de que ella quiera lo cambiara pero que yo no puedo obligarla a hacerlo. Sin embargo, eso no quiere decir que ante algo con lo que no estoy de acuerdo o no comparta tenga que dejarlo pasar y simplemente guardarme mi opinión. Esto es lo que hace que en ocasiones guardemos rencores y emociones que no expresamos y terminemos acumulando ira. Si, es verdad, aún no puedo hacerlo del todo; tratando de ser diferente a veces caigo en la pasividad total y termino por no expresar nada para evitar discutir, me guardo lo que siento.

No expresar emociones es una actitud muy masculina, muy de hombres, lo que nos hace muy machos, porque aguantamos lo que sea sin que nadie se enteré; guardarse cosas para no reclamar, para no discutir es efecto de la dominación que ha tenido el patriarcado sobre las mujeres. Esto es lo que hace necesario encontrar una nueva manera de comunicarnos.

A partir de que se comienza a desarrollar el concepto de asertividad se han creado multiples manera de hacerlo e intentarlo a diferentes niveles desde lo terapéutico (PNL) hast lo espiritual, cómo es el caso de la filosofía que maneja el libro "Los Cuatro Acuerdos" de Miguel Ruiz.

Mucho de lo que he centrado en este blog se ha enfocado no solo a temas de masculinidad sino a temas de relaciones de pareja y la comunicación que hay en ella. Creo necesario por nuestro momento actual que no sólo debemos hablar y trabajar la equidad de género tratando de enfocarnos en la problemática de un género u otro, creo que debemos de hacerlo hablando de las cosas que tenemos en común, de lo que nos une más que hablar de lo que nos separa. Por esta razón andamos preparando algo nuevo, un nuevo espacio, además del que ya existe. 

Todo sea por ver que sucede cuando estamos "Equilibrando Géneros".


16 may. 2012

Espacio vacío





Cuando inicié este blog lo comencé de manera anónima con la idea de poder hablar de temas de los cuales no quería que se relacionarán con mi vida cotidiana. Si bien, no soy una persona con un nombre que cuidar, tampoco me siento con el deseo de decir abiertamente quien soy yo. El blog lo comencé de manera tan personal que ni si quiera a mi pareja le comente de su existencia, aunque ya había tratado, previamente, algunos temas con ella, sentía la necesidad de crear un espacio privado.

Quiero recordar que este blog también comenzó con un proceso terapéutico en el que me encontraba en ese momento y aquí comenzamos a hablar de mi presente, algo que quería yo evitar desde el principio, pero que es necesario para entender lo que sucedió.

Desde que inicio mi relación actual he ocultado diferentes situaciones en mi vida, una chica por la que sentía el mismo cariño que por mi pareja y que incluso me hizo dudar en dejarla, amistades femeninas con las que salgo, situaciones en las cuales necesito mi espacio y no se como pedirlo, por lo que miento. Mentiras, desde el principio he tenido mentiras y secretos con mi pareja. Cuando ella descubrió y leyó este blog se sintió decepcionada porque no lo hubiera comentado. Mi interés en temas de masculinidad no son nuevos ni le son ajenos, sabe que me interesan desde que salí de la universidad.

Desde unos meses atrás yo tenía la impresión de que ella ya tenía idea de estos textos, incluso llegue a pensar que no me decía nada por respeto a la razón que me motivaba a escribir. 

Me ha costado mucho tiempo tratar de hablar de esto, aunque desde el momento en que tuve diferencias con mi pareja por el blog, tenía ideas de que temas y variantes podían salir de ese proceso no me atrevía a escribirlas, decidí esperar, aunque no se bien a que, no fue tanto pensar las cosas, fue más bien tratar de ver lo sucedido desde diferentes puntos de vista.

Hablamos mi pareja y yo sobre el blog, se tensaron cosas, se relajaron otras y al final ella propuso no volver a leerlo, pero para mi eso ya no era suficiente, sentí que había perdido algo, lloré por casi una hora sintiendo una perdida muy fuerte.

¿Por qué mentimos los hombres? Creo que quienes nos manejamos en este género o energía, la masculina, somos propensos a hablar poco de nuestras emociones, no olvidemos que este tabú viene de la creencia social de que las emociones solo son expresadas por las mujeres. Creo que este condicionamiento hace que los hombres seamos mas reservados por que constantemente somos quienes tenemos que mostrar una careta, una postura. ¿Cómo queremos que los hombres aprendamos a manejar nuestras emociones si en nuestra sociedad es en pocas ocasiones en que se logra ver que suceda? 

Cuando vemos los "hábitos tradicionales" de los hombres vemos a un grupo de amigos que se solapan cosas entre ellos, una muestra pequeña, en los casos de machismo exacerbado los hombres se apoyan para tener infidelidades pues no consideran que esto sea algo tan malo, pues es "la costumbre".

Recuerdo una escena de la película "La casa de los espiritus" cuando un hombre llega a ver a una prostituta (no se porque recuerdo más el nombre de ella que el de él), Tránsito, quien lo consuela, le da un espacio para ser escuchado y confortado. Pienso en las veces en que he sido infiel y en las ocasiones que he buscado ese mismo remanso, como si los hombres al estar en una relación nos atáramos y ya no pudiéramos ser nosotros mismos o diferentes a lo que ya éramos. En pocas palabras necesitamos nuestro espacio.

Los estereotipos muestran mucho cuales son este tipo de espacios para la mujer, lo ya mencionado es uno de los espacios que tienen los hombres; pero fuera de estereotipos masculinos y femeninos, ¿qué se necesita para que el hombre no mienta?

Todas nuestra relaciones se basan en la comunicación, verbal, no verbal, escrita, corporal; y cada una de ellas se hace a través de acuerdos implícitos y explícitos. Debemos de buscar la manera de acordar esta comunicación entre nuestras parejas, saber que se puede decir, que no se puede decir, que si se permite que no y en base a ello poder encontrar un espacio donde cada uno sea uno mismo.

Solamente así podremos dejar de lado esta lucha de los sexos, que más bien debería ser llamada de roles de género (y así dejamos de castigar y hacer agresiva a nuestra sexualidad con el lenguaje) y comenzar a re-orientar nuestra sociedad en un nuevo enfoque de regiones más equitativas. Tal vez entonces veremos que lo que llamamos masculino y femenino, hombre y mujer esta en todos y cada uno de nosotros y dejaremos de competir con quien es mas hombre o mujer en la relación.

Si no encontramos nuestro propio espacio en la sociedad, habrá que crearlo, lo mas que puede suceder es que ocupemos uno diferente al que tenemos.


Creo que para procesar lo sucedido sólo tenia que escribir. ¡Recuperé mi espacio, bastaba con volverlo a llenar!




26 mar. 2012

Reorientando mi rol




Imaginemos por un momento que los roles que tenemos son solo un cúmulo de energía, como si fueran ese calor que, a veces, producimos al frotar nuestras manos y que somos capaces de transmitir y compartir con otros solo acercándolas. Si realizamos esta acción con una persona tendrá la opción de recibir o rechazar ese calor. ¿Y si lo roles solamente fueran eso, una decisión de adoparlos o rechazarlos?
La pregunta que hace que esto se vuelva un asunto filosófico es una por demás lógica, si no asumo el rol masculino o el femenino, entonces ¿qué expresaré? ¿qué me definirá? Desde que comencé con este blog, esta ha sido la base de mis reflexiones. Estos roles nos han sido impuestos y ha sido por tan largo tiempo que la costumbre ha hecho que se conviertan en algo totalmente normal, lo suficiente como para ni siquiera notar como se apropian de nuestros hábios y nuestras costumbres. No los cuestionabamos, comenzamos a hacerlo gracias a las mujeres que decidieron replantearse su papel en la sociedad ¿Por qué, entonces los hombres no hacemos lo mismo?
¿Nos les ha dado la impresión de que mis últimos escritos hacen referencia a esta situación o terminan en un reflexión similar a lo que planteo al inicio de este texto? Al menos a mi me ha dado esa impresión, no pienso regresar a saber si esto es cierto o no, quiero intentar dar un paso distinto sobre esto tratar de avanzar no solo en mi proceso sino en la propuesta de mis textos. Si, se que también eso lo he dicho anteriormente, pero mi inseguridad me ha llevado a no querer plantearlo, pero solamente haciendolo lograre avanzar.
Aunque ya expuse anteriormente este tema, me interesa llevarlo a un punto más allá de lo que había planteado anteriormente. Considero que la difícil situación de querer encontrar una equidad de género esta planteada desde una división antagónica que hemos hecho de lo que representa ser mujer y ser hombre, situación que, espero, en el transcurso de los siguientes años, podamos solventarla y entenderla como creo que la veremos a partir del intercambio de roles que actualmente vivimos.
Nuestros roles estan planteados para cada uno de los géneros, de manera generalizada, impositiva e inmutable, cuando en realidad ambos guardamos características femeninas como masculinas. Tratar de estudiarlas de manera separada nos continuara llevando hacía una equidad de género que no será verdaderamente equitativa.
Es verdad, hay acciones que un género no podrá llevar a cabo en relación con el otro, prueba de ello es la capacidad de fecundación (que, para nada, es lo mismo que decir maternidad) pero existen diferentes maneras de poder incluir a ambos géneros en este proceso. En México existe una red de asociaciones que trabajan en favor del parto naural, donde, a través de una visión más humanista del parto, se incluye al hombre en todo el proceso para compartirlo, experimentarlo y, así, vivirlo a su manera. Si, cada uno de los géneros tendra capacidades y habilidades diferentes, pero tenemos actitudes comportamientos y conductas que, más que masculinas o femeninas se vuelven de caracter humano.
Hay varios mitos que se han manejado de lo que un hombre es, así como de lo que una mujer es, mismo que ha reforzado nuestros roles de género, tratare de, en las siguientes entregas, ir desmenuzando algunos de estos mitos ¿se les ocuren algunos?
Confieso que me tarde en escribir esta entrada porque, originalmente, la iba a centrar en la falta de comunicación que existe entre hobres y mujeres, tema que se me hacía muy superficial para lo que en realidad venía pensando. Si, existe una muy mala comunicación entre hombres y mueres, pricipalmente basada en el hecho de que un género siempre busco dominar al otro, razón por la cual la comunicación nunca fue en ambos sentidos. Actualmente las voces femeninas que siempre quisieron ser escuchadas han comenzado a hacerse notar, es tiempo de entablar un diálogo que permtita que ambos géneros (¿o arquetipos?) comiencen a convivir en condiciones de igualdad; no solo para hombres y mujeres en su género sino para toda la humanidad, no importando su grupo étnico, preferencia sexual, religión etcetera. Finalmente, la visión patriarcal de nuestras sociedad dio pie a que siempre hubiera quien se sintiera superior a otro, esto no es cuestión de genero, es un arquetipo cultural. Mientras no desmenuzemos esto, la discusión de la equidad de género seguira sin encontrar ese equilibrio que ha buscado. Sin duda se puede, hagamos la voluntad para que esto sea realidad.

28 feb. 2012

La esperanza del hombre

Hay muchas razones por las cuales mentimos, pretextos para ello nunca faltan, podemos tener muchos para justificar nuestras mentiras, ya había comentado algo de eso, pero hablemos de algo que, al menos a mi me sucede muy seguido.

¿Has notado que hay hombres que acostumbran tener siempre una posee, o actitud, de ser unos grandes conquistadores? ¿Has pensado que los hace comportarse de esa manera? Si, en buena medida estamos hablando de los hombres con las características de un Don Juan, ese personaje arquetípico que encanta mujeres y rompe normas sociales al conquistar a una monja y que tiene a muchas otras damas rendidas a sus pies. ¿Qué buscamos los hombres al comportarnos así? No voy a tratar a fondo el caso de un Don Juan, al menos no en esta ocasión, pero vamos a un nivel más sutil de este tipo de personalidad: el coqueteo.

A veces me parece que los hombres necesitamos tener una relación donde podamos coquetear, jugar con la idea de que puede existir algo más entre un hombre y una mujer, aunque no lo digamos directamente, buscamos la manera de mantener relaciones que nos den esa sensación de satisfacción ¿o sera de acompañamiento? Puede ser una amiga, alguna conocida o algo que dure solamente un momento y no necesariamente sucede cuando el hombre esta en una relación, basta con que exista esa necesidad de estar acompañado, si, posiblemente se trate de una cuestión de soledad algo que vaya más allá de la reafirmación machista. ¿Será que nos sentimos solos o inseguros?

Si contemplamos que siempre debemos de cumplir con ciertos roles, es natural que busquemos, de diferentes maneras, salir de ellos, encontrar la manera de salir de una rutina. Aunque en realidad todo lo anterior suena a un buen pretexto para justificar estas actitudes. He notado que, en ocasiones escribo más justificaciones que explicaciones, creo que es algo que acostumbramos hacer, hablar más de lo que nos lleva a comportarnos de un modo u otro. Quizás solo me faltaría decir que lo hago por ser hombre y ya. Esto es lo que luego me hace dejar de escribir en este espacio, siento que me justifico y que no propongo nada nuevo.

Entonces, ¿cómo hablar de lo que hago afuera de este espacio? El anonimato me ayuda pero no quiero ser un mártir, ni tampoco un extremista machista. Creo que solo necesito compartir lo que siento. He trasladado esa necesidad de mi vida cotidiana a este espacio virtual.

Cuando dejo de escribir veo los cambios en mi vida cotidiana, no coqueteo igual; o al menos no con la misma frecuencia. Cuando no escribo lo hago más, imagino más, me enamoro más, aunque lo expreso igual que siempre, muy poco.

Me gusta imaginar, pensar en lo que podría suceder con una persona, leer entre líneas lo que me puede estar diciendo, lo que puedo estar interpretando y lo que podría pasar. A diferencia de otros no busco realizar todo aquello que pasa por mi mente, eso ha traído problemas en más de una manera, a hombres que creen que lo que sienten y ven, es real.

En mi caso tengo claro quien lo produce, mi imaginación o mi necesidad de sentirme acompañado. No lo presumo, y eso es lo que he pensado que me hace diferente de otros hombres, au que al final parto de la misma base, la reafirmación. Saber, o creer, que puedo conquistar, o coquetear, con alguien que no es mi pareja, me llena de vida, me da una esperanza. Cómo si me permitiera saber que, no importa lo que pase, siempre habrá una oportunidad de salir adelante. 

Aunque se cual es la interpretación más tradicional, tener una puerta abierta, en caso de que se cierre otra. Tener una pareja por si termino con la que estoy. En mi caso no busco esto, solo quiero sentirme acompañado, a veces, solo por un momento.




10 feb. 2012

Una verdadera equidad de género

Cuando comencé a escribir este blog, necesitaba ubicarme, ayudar a encontrar lo que significa ser hombre, lo que puedo hacer desde mi género para intentar encontrar una nueva manera de convivir entre hombres y mujeres, no se cuanto tiempo me tarde en hacerlo.

Siempre pensé que este tema era de poco interés para los hombres, ya sea porque consideran que no necesitan cambiar, porque no se han dado cuenta de que es necesario crear nuevas formas de convivencia o porque quizás lo están haciendo por su cuenta; el caso es que, a diferencia del feminismo no hemos logrado encontrar una teoría o movimiento que nos permita unirnos en búsqueda de un cambio. 

¿Este tema es de poco interés para el mundo feminista? No lo se.

El tema ayuda las nuevas relaciones, de inicio no fortalece el papel de la mujer, busca hacerlo equitativo junto al del hombre, creo que esto también ha hecho que exista un distanciamiento con los proyectos que se enfocan a las masculinidades.  El feminismo ha sido un gran aporte a nuestra sociedad, nos ha hecho proponer varios cambios que son y eran muy necesarios para nuestro crecimiento. No podemos avanzar como sociedad si no buscamos realmente una igualdad entre sus componentes, entre sus géneros. Las masculinidades han ayudado a darle un nuevo enfoque a la visión de los hombres sobe si mismos. Si me quedo con esto último se que viene de la mano un trato diferente con la mujer, pero ante esta idea de que se trabajan de manera diferente con ambos grupos.

¿Que un hombre hable sobre si mismo hace que sea un tema de poco interés para quienes trabajan con masculinidades? No lo se.

Estoy en busca de renovar mi manera de ser hombre, no se si lo he logrado o no, creo que a diferencia del feminismo, las masculinidades aún no logran ser un tema de interés social. Existen planes y proyectos de gobierno enfocado a las mujeres más no a los hombres. Trabajarlo así es como tratar un síntoma y no una la enfermedad.

Si solo impulsamos un género, entonces creamos lo contrario a lo que busquemos, deshacemos la equidad. OJO: ESTO NO LO HACE EL FEMINISMO LO HACEN LAS POLÍTICAS PÚBLICAS. Que provoca esto, que haya un favoritismo por cuestiones de género, igual al que ha existido en el machismo. La mejor manera de explicar esto es con la siguiente frase: "Divide y vencerás." No hay mejor manera de evitar un cambio en nuestra sociedad que poniendo a enfrentarse a hombres y mujeres. Así se van dando concesiones que representan un loro en la lucha feminista, pero, al no trabajarlas en conjunto con los hombres, logran crear una competencia de géneros.

Pasamos de la lucha feminista a la competencia de géneros ¿Cuando lograremos la verdadera equidad? Cuando lo trabajemos en pareja.

Toda la semana me preguntaba por qué muchos de los temas que hablaba en este blog terminaban en ste punto: las relaciones de pareja. Creo que esta es la respuesta.


Si no logramos transformar la guerra de géneros y logramos encaminarla a la búsqueda de nuevas relaciones seguiremos atrasando el cambio tan ansiado en nuestra sociedad, ese que nos lleve a construir una verdadera equidad de género.









3 feb. 2012

Ira contenida

"Ámame cuando menos lo merezca porque es cuando más lo necesito"

Dicen que es un proverbio chino aunque lo he escuchado aplicarse en más de una ocasión en casos de hombres que al tratan a sus parejas. ¿Pensarán en el quienes sufren violencia en el hogar?

Varios libros, artículos y, seguramente, estudios que hablan de la equidad de género se han dedicado a saber como prevenir la violencia intra-familiar, incluso hay organizaciones que se encargan de trabajar con los hombres para ayudarles en a cambiar estas situaciones, como Coriac y Hombres Por la equidad.

¿Qué hace que nos comportemos de esta manera?

Llevamos muchos siglos con una imposición de nuestro comportamiento, de nuestras costumbres y de todo lo que nos dice lo que debemos ser y hacer. Si en efecto, esto ha hecho que los hombres vivamos reprimidos por la falta de expresión de nuestro comportamiento podría ser una de las causas que hacen que los hombres podamos comportarnos de manera agresiva. Si, influyen muchos más factores, pero esto nos puede ayudar a comenzar a tomar conciencia de estas situaciones e intentan cambiarlas. 

De la manera en que lo expreso es algo muy amplio y general, tratemos de aterrizarlo a cosas más prácticas y un ejemplo más sencillo.

Una pareja que vivió un hermosa relación de noviazgo, se casaron y después de un tiempo comenzó a cambiar, su comportamiento era más agresivo, se volvió violento, nunca la lastimo físicamente pero el lenguaje y las acciones reflejaban mucha agresividad. Durante todo su noviazgo él oculto esta agresividad, ¿problemas de la infancia?, es probable, el asunto es que, inconscientemente, el ha guardado esa agresividad hacía la mujer. Por eso todo le molesta, le es fácil explotar y responder agresivamente ante su pareja. Ella no lo recuerda así, sabe que podría haber mejores momentos y, como siempre se disculpa cariñosamente, además de que se le nota la culpa por el comportamiento, quiere creer que esta situación va a cambiar, eso desea.

Los hombres tenemos un lenguaje con el que es muy fácil denigrar, ofender e insultar sutilmente a las mujeres, además del que nos hace distanciarnos de ella porque no la comprendemos, porque o es como nosotros. Cualquiera de estos lenguajes nos crea un comportamiento que, en algún momento nos hará expresar esa violencia a nuestro pareja.

Tenemos mucha agresividad contenida en nosotros y es la que nos hace expresar frases como "no sabía lo que decía" o "no medí mis palabras" o, la más común, "te prometo que no lo vuelvo a hacer". Si a veces es necesario tomar conciencia de lo que hacemos a nuestra pareja pero, el tomar consciencia de ello, no implica que sepamos como resolverlo. Podemos vivir buscando evitar como explotar y no por ello cambiar la situación que nos produce esa sensación de incomodidad y molestia ante cosas que hace o dice nuestra pareja. 

Necesitamos conocer el origen de estas situaciones para intentar cambiarlas pero necesitamos tomar acciones si, de verdad, queremos que ello no se repita.

La ira siempre se puede controlar, guardar y contener y si no se identifica puede manifestarse. siempre con muy malos resultados. Para trabajarla hay que conocer su origen y crear nuevas conductas que nos permitan modificar su expresión. Si no se hacen ambas cosas no habrá ninguna modificación.

La conciencia no se alcanza con el conocimiento si este no sirve apara aplicar un cambio en nosotros.

¿Te gustaría saber como cambiar estas situación? No dudes en escribirme