19 jul. 2011

¿Realmente tengo que ser el proveedor de mi casa?


Hace algún tiempo mi vida comenzó a enfrentarse a esta duda. Aún no tengo respuesta. Al menos en mi caso si puedo decir que, si bien, no tengo inconveniente por hacer ciertas labores de mi casa, como cocinar, limpiar, lavar, etc., tampoco me gusta que quien viva conmigo me este sirviendo en todo momento sin que yo haga nada.

Es probable que esto, cómo discusión, no sea algo nuevo, las labores del hogar deben de ser compartidas, no solamente por la pareja, sino por todos los miembros de una familia, de un hogar o de una casa. Esto, al menos para mí, está sobre entendido. Si vivo con alguien me interesa que las actividades sean compartidas, yo se que no a a todos nos gusta lavar trastes, ropa, el baño etc. Siempre se pueden llegar a acuerdos para que esto se lleve a cabo. Pero las actividades a realizar dentro de una casa o un hogar no es el tema al que quiero llegar.

Al menos en mi opinión, la responsabilidad de una casa no debiera caer en una sola figura de autoridad, llamada tradicionalmente jefe de familia. Me parece que este nombre es parte de la figura autoritaria y de poder que se le había venido dando al hombre como el responsable de la casa y el encargado. En realidad es un término que engloba una posición de poder. ¿Las responsabilidades en casa se basan solo en quién posee el mayor poder adquisitivo?

La realidad de pareja y su replanteamiento de roles han demostrado que las relaciones de pareja no solo traen consigo un bagaje cultural, fuertemente influenciado por un patriarcado cultural. Pareciera que quien tiene el control económico tiene un mayor peso sus decisiones dentro de la casa. Esto en hombres y mujeres provoca una sumisión. ¿Cómo no tener conflictos de pareja por estas situaciones? Si bien las mujeres son quienes más han expresado estas características ¿qué sucede con los hombres que comienzan a ganar menos que sus parejas?

No sé cómo se solucione esto, solo veo diálogo por delante, es complicado que un hombre sea solo “amo de casa”, al igual que la mujer sea solo “ama de casa”. Creo que estos roles deben de ser más dinámicos, el dinero y el poder dentro de una relación son un factor de sumisión y dominio. Pero si queremos crear un nuevo concepto de relaciones de pareja tenemos que cambiar la manera de ver las relaciones de pareja. No podremos evitar el juego del poder a su interior, pero el diálogo ayudará a tener una relación más estable. Quizás.

Yo aún no se cómo manejar esto, necesito encontrar el equilibrio entre el saber que “como hombre” tendría que hacer más, aunado al hecho de que mi pareja desea alguien más protector. No es que no quiera hacerlo pero ¿y si mi rol de hombre deseo que sea diferente? Realmente me gustaría que fuera más equitativo, distribución de actividades complementarias. No deseo entrar en competencia con mi pareja.

¿Realmente se puede vivir una relación sin competencia por el dinero y la distribución de actividades? ¿Cómo llevan a cabo estas situaciones en sus relaciones?

2 comentarios:

  1. hola,pues al escoger pareja para compartir la vida debes hablar con la pareja y expresarle como quieres llevar la relacion , eso antes de vivir juntos o casarse. y si no comparten pues mejor no le sigas por que nuestros deseos son interior y no podemos renunciar a ello. si quieres tener ese rol claro q se puede , se puede canjear q hagas mas cosas en la casa a si tu pareja puede dedicarse mas a trabajar, hay mujeres q les gusta mas trabajar y el desarrollo personal q las cosas de casa, entonces lo q dices es cierto , y se puede repartiendo cargas.las cargas no solo son economicas, son tambien emocionales,de labores, ect

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  2. ¡Hola!

    En efecto, la comunicación entre la pareja es esencial para resolver cualquier conflicto y, sobre todo, tener claro que queremos para un futuro y, más importante, para el presente. Ojalá y esto se practique más seguido, si bien la falta de comunicación no creo que sea una generalidad, tampoco es algo que, a mi consideración, se transmita continuamente, es más fácil optar por transmitir los estereotipos tradicionales de hombre y mujer, antes que abrirse a la comunicación. Volviendo al tema, cualquier cosa que quede sobre entendida o supongamos que se resolverá en un futuro, puede ser motivo y causa de conflicto. Y si, sin lugar a dudas, cuando llegue a ser necesario, este tema será mucho más claro en mi relación.

    Saludos

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