2 ago. 2011

El camino de la infidelidad masculina (1a parte)


Todo empieza por tener una rutina, uno se adapta a ella y comienza a olvidar esos detalles que enriquecen una relación, no me refiero a los detalles que hacen que una relación se mantenga viva. No solo es recordar fechas y tener atenciones mutuas es, también, el juego sexual, encontrar la manera de romper con la rutina y enriquecer cada uno de los momentos del día. Es difícil, uno se encuentra con el hartazgo, el cansancio físico, mental y lo único que buscamos es algo que nos satisfaga de manera personal. Al ser nuestra pareja, parte de esa rutina, comenzamos a buscar, en otra mujer, lo que en casa ya no sabemos cómo cambiar, aunque la visión masculina es que no nos dan algo nuevo, la realidad es que tampoco buscamos modificarla nosotros.

Se dice que un hombre busca tener de pareja a una dama pero que también sea una puta en la cama. Es cierto, buscamos a una mujer que sea sensual, atractiva y que sepamos que podemos encontrar satisfacción sexual mutua, cuando la rutina nos invade, entonces el panorama comienza a cambiar y lo que ya no logramos tener en casa comenzamos a buscarlo fuera de ella.

Me enfoco en los hombres por ser el caso que mejor conozco (por obvias razones) aunque considero que es algo que puede suceder en ambos sexos.

He notado que nosotros los hombres, en ocasiones, comenzamos el proceso de infidelidad como si estuviéramos iniciando una nueva relación, hacemos todo el proceso de cortejo para conquistar a la persona. Cuando tenemos una relación y comenzamos a seducir a otra mujer lo más sencillo es apelar al lado tierno, hablamos de todo aquello que no nos gusta, en ese momento, de nuestra pareja. Nos quejamos, mostramos lo que sufrimos y a nuestra nueva conquista le damos el papel de la mujer que realmente nos puede entender. El siguiente paso es mostrar que también puede convertirse en la verdadera puta que nos puede satisfacer en la cama.

En este punto olvidamos que lo que realmente nos está atrayendo a una nueva relación es laa pasión por lo nuevo, ese gusto por jugar con algo que esta, hasta cierto punto, prohibid. Para ellos influye el contexto cultural; socialmente en el hombre no es mal visto que existan este tipo de relaciones extramaritales, pues en nosotros es “normal” que suceda, a veces las madres lo solapan, lo más común es que entre amistades sea no solo permitida sino hasta incentivada.

Nos mostramos como los grandes conquistadores, los grandes amantes, es natural que, cuando hemos perdido el interés y el deseo sexual en nuestra relación y en nuestro hogar este se incremente y potencialice en una nueva relación. Podemos mostrar esa virilidad que nuestra esposa, por ser eso esposa no amante, ya no es capaz de hacernos sentir o expresar.

El hombre, entonces, conquista a la amante como si esta fuera a ser no un escape de la relación rutinaria y monótona, sino como si esta se fuera a convertir en la nueva y única relación. En ocasiones, el hombre no sabe conquistar a una mujer sin tener que balarle, el sol, la luna y las estrellas. Es por eso que existen hombres con polígamos. ¿Qué sucede con la mujer en estos casos?, no lo sé de cierto, podría suponerlos, pero no es el fin de este espacio, aquí solo trato lo que he visto y vivido.

Cuando comencé a escribir pensé que podría hablar del tema en una sola entrada del blog, me doy cuenta que no, las razones por las que un hombre es infiel van más allá de lo socialmente permitido o de la rutina en casa. Puede existir un consenso entre hombre y mujer, es decir, no tener que inventar toda una historia de crear una nueva relación, sino simplemente aceptar y asumir que es una relación que solo busca sexo y nada más. ¿Qué me ha hecho ser infiel? Eso lo comentaré en la siguiente entrada.

Para escribir esta entrada me centre en estereotipos muy clasicos ¿Qué otros motivos podrían decir que hacen que un hombre sea infiel?

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